Familiares al Estado: más del 80% cree que se ingresa al sector público por parentesco o afinidad política

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La Asociación Civil Espacios Políticos consultó a más de mil personas qué piensan sobre el Estado, los servicios que ofrece y las formas de acceso al empleo público. El nepotismo, uno de los ejes de mayor descontento.

Una de las grandes críticas sociales generadas sobre la política es el nepotismo. Los casos de familiares o amigos de funcionarios que ingresan a trabajar a alguna dependencia del sector público atraviesan a todas las esferas de los tres poderes, desde el nivel nacional hasta los municipios, en muchos casos sin concurso. Ahora, un estudio afirmó que un 80% de la población cree que el puente de ingreso a un puesto estatal es la afinidad política o el parentesco.

Al menos así se desprende de un trabajo sobre percepción sobre el Estado, la burocracia y los trámites públicos que realizó la Asociación Civil Espacios Políticos, en base a 1133 casos del Área Metropolitana y con un 95% de confianza.

De la pregunta “¿Cómo cree que se ingresa a trabajar en el sector público?”, las respuestas arrojadas permitieron obtener como resultado que un 81,9% piensa que se ingresa por medio de procedimientos no meritocráticos, mientras que solo un 14% cree que es por medio de concursos o valoración del mérito.

En el desagregado de quienes se inclinaron por la opción mayoritaria aparece que un 42,8% sostiene que el ingreso es por afinidad política o partidaria y un 39,15 por amistades o parentesco.

El trabajo estatal, poco atractivo

El estudio, difundido el mismo día en que se conoció que el ministro de Economía Sergio Massa designó en la Secretaría de Comercio a la mujer del secretario Matías Tombolini como asesora ad honorem, también concluyó en que una mayoría no ve atractivo el trabajo en el Estado.

Un 62,6% se inclinó en ese sentido mientras que un 32,6% lo consideró muy atractivo o bastante atractivo.

Estas percepciones negativas serán reflejadas en los conceptos de la sociedad sobre la burocracia. Cuando se pregunta de manera intuitiva con qué palabra asocia a la burocracia, más de la mitad la asimila con desastre, favores, enojo, corrupción, demora, etcétera”, comentó Maximiliano Campos Ríos, director del estudio.

Los datos que surgieron de la encuesta tienen una correlación entre si. En general, cuando las personas encuestadas respondieron respecto de la percepción del desempeño de la administración púbica, un 85,1% la calificó como poco eficiente, mientras que por la contraria, un 13,9% destacó la eficiencia.

¿Estado poco capacitado?

A su vez, a la hora de resolver los problemas de la sociedad, la burocracia estatal se encuentra capacitada para un 9,2% de las personas consultadas por el estudio.

En tanto, un 85,8% respondió que está poco capacitada o nada capacitada. Y para revertir esa situación, una mayoría (66,9%) sostiene que es necesaria una mayor capacitación sumado a la simplificación de procedimientos (59,9%).

En menor medida, parte de los encuestados se inclinaron por la consideración sobre la necesidad de mejor infraestructura (26,2%), mejores salarios (24,4%) y más personal (8,3%).

Campos Ríos contó que en el estudio también detectaron variaciones en cuanto al género. “Para el género femenino se necesitan mejores salarios, y para el género masculino, además, se necesita mejor infraestructura”, complementó.

Al focalizar más sobre la cuestión, los encuestadores incluyeron entre las consultas qué se necesita para que el Estado atraiga a talentos jóvenes. Y las respuestas, fueron las siguientes: sistemas de contratación claros (43%); mejores salarios (41,2%); innovación (40,2%); estabilidad (36,5%); flexibilidad (20%) u ninguna de las anteriores (11,2%).