El Subte: 100 años bajo tierra

Publicado en Noticias Urbanas.

El primero de diciembre se cumplirán 100 años de su primer viaje. El subte se convirtió así en patrimonio de Buenos Aires, desde aquel 1° de Diciembre de 1913. Su inauguración significó un salto importante en materia de desarrollo vial en Argentina, pero también en el mundo. Argentina fue el primer país de América Latina y del Hemisferio Sur en tener subtes, cuando sólo trece ciudades en el mundo contaban con este servicio. La primera fue Londres en 1863, y le siguió Atenas en 1869, luego vinieron Estambul, Viena, Budapest, Glasgow, París, Boston, Berlín, Nueva York, Filadelfia y Hamburgo. Buenos Aires vino a sumarse a esa selecta lista, teniendo una red de subterráneos acorde a la época.

Argentina en 1913 no era lo mismo que es hoy, ni tenía la misma importancia. Hacia 1913, Argentina tenía el quinto PBI per cápita del mundo, según el libro “Economic Growth” de Robert Barro y Xavier Sala-i-Martin, apenas superada por Australia, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. Argentina era una potencia agroexportadora y ocupaba el sexto lugar en el comercio exterior mundial. Según datos de la época, y del propio Keynes en su libro “A Treatise on Money” resaltó que hacia 1913 Argentina ocupaba el quinto lugar en relaciones a las existencias de oro circulante y de reservas.

Buenos Aires era una metrópolis importante y cosmopolita como producto de las migraciones que hacían que en Buenos Aires confluyeran inmigrantes de distintos países. Como ocurre hoy, era el centro político, económico y financiero del país.

En ese contexto, a las tres de la tarde, el Vicepresidente Victorino de la Plaza, a cargo del ejecutivo ya que el presidente Roque Sáenz Peña estaba de licencia por problemas de salud, inauguró la primera línea de subterráneos de Buenos Aires. La línea A. La misma tardó sólo veintiséis meses en construirse y unía Plaza de Mayo con Plaza Once. Su construcción comenzó en Septiembre de 1911 y estuvo a cargo de la empresa Compañía de Tranvías Anglo-Argentina y sólo se demoraron cinco meses más de lo planificado originalmente.

La línea A contaba con nueve estaciones: Plaza de Mayo, Perú, Piedras, Lima, Sáenz Peña, Congreso, Pasco, Alberti y Plaza Miserere. Todas fueron identificadas con un color distinto, para que los analfabetos puedan distinguirlas. Para la construcción se utilizó el método de cavado a cielo abierto, y se excavaron 440.000 m3 de tierra.

El 2 de Diciembre, el subte fue inaugurado al público. En 1914, la línea A llegó hasta la estación Río de Janeiro y apenas noventa días más tarda hasta Primera Junta, con catorce estaciones y una extensión de siete kilómetros. Argentina tenía su subte y el primero en América Latina.

Cien años después la historia es un poco diferente. La red de subtes se extendió hasta contar en la actualidad seis líneas. La línea A se extendió de Primer Junta hasta Flores, pero solo en ese tramo fueron necesarios 100 años para sumar cuatro estaciones. Las últimas dos en inaugurarse, Flores y San Pedrito, y como ocurrió en 1913, fueron inauguradas con algún tiempo de demora. No de cinco meses, sino de cinco años.

Buenos Aires cuenta hoy con más de dos millones de habitantes. Argentina, ya no ocupa el quinto lugar en el mapa económico mundial, sino que es número 48 en países exportadores, según un estudio de la CIA del año 2012, y nuestro PBI ocupa el puesto 24, sólo 19 posiciones menos que hace un siglo, según el Banco Mundial.

Cien años después de su inauguración la red de subterráneos de Buenos Aires es de 60km, y ya fue superada por la de San Pablo con 70 km y 64 estaciones, y la de Santiago de Chile que casi duplica con sus 103 km y sus 100 estaciones. Buenos Aires, ya no es más la pionera en América Latina, la lista sigue. Pero siempre es mejor mirar el vaso medio lleno.

En un siglo, el subte se convirtió en un signo del progreso argentino, significó un cambio en la modalidad del transporte de pasajeros y aún intenta ser uno de los medios más agiles, modernos y rápidos para cruzar la Ciudad. La red se extendió y ya llega a los diferentes barrios de la Ciudad, desde Parque Patricios y Constitución, hasta Parque Chas y Flores.

Los cambios de gestión han significado cambios en su administración. En la década del ’90 el servicio fue privatizado y hace unos años, el gobierno nacional traspasó el mismo, batalla mediante, a la Ciudad de Buenos Aires. Como desafíos, resta la conclusión de la línea H, la inauguración de la extensión de la línea E, cuya obra está terminada, sólo falta que Nación y Ciudad acuerden quien compra las vías.

En 1913 el subte se construyó sin sobresaltos, el “granero del mundo” entraba en la historia del transporte de pasajeros y marcaba un hito a nivel mundial. En 1928 se inauguró la Línea B, entre Chacarita y Callao, en 1934 la Línea C y en 1937 la Línea D. Luego se sumaron las líneas E en década del ´40 y la línea H en 2007. En 100 años se sumaron estaciones y kilómetros de vías que permiten conectar la Ciudad, que día a día transporta cientos de miles de pasajeros.

El subte de Buenos Aires es un ejemplo del desarrollo del país, y marca en su desarrollo los diferentes ciclos y gestiones que pasaron por la misma. Como siempre, restaría ampliar el tendido en Buenos Aires, y planificar los subtes en las ciudades argentinas que superen el millón de habitantes. Un desarrollo que mire el largo plazo no puede esperar 100 años más.