Un tal Martín

“Nunca la prudencia yerra” (Tirso de Molina)

¿Qué tienen en común Jorge Ibáñez, “Chiche” y Eduardo Duhalde, Sergio Lapegüe y Martín Insaurralde? Acertaste: Todos son de Lomas de Zamora. Este último, Insaurralde (a partir de ahora Martín), fue su Intendente hasta hace menos de un año. Actualmente es Diputado Nacional, ya que encabezó la lista del Frente para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires, y se perfila como candidato a gobernador para suceder a Daniel Scioli. La incógnita no despejada de la ecuación no es un dato menor: No se sabe aún si será candidato por el FPV o el por Frente Renovador. La certeza: Mide bien en todas las encuestas.

Hasta Junio del año pasado, Martín era un “poco conocido” Intendente del conurbano. No salía de ahí, no descollaba por su carisma, no tenía un perfil mediático alto, ni era un hombre fuerte en el conurbano como sus pares de Ezeiza o Tigre. Pero su candidatura a Diputado, ungida bajo el halo protector de CFK y la campaña tardía de Scioli, lo catapultaron a la política grande sin escalas.

Los abogados, esa tribu urbana que sigue utilizando corbata en el S. XXI, suelen utilizar una expresión latina que podría graficar la situación. La misma es “Deus ex machina”, y según Wikipedia significa «dios desde la máquina», Se origina en el teatro griego y romano, cuando una grúa (machina) introduce una deidad (deus) proveniente de fuera del escenario para resolver una situación. Actualmente es utilizada para referirse a un elemento externo que resuelve una historia sin seguir su lógica interna. Es decir, lo inventaron por una necesidad propia del guión, sin pensar que Martín aprendía rápido, y al poco tiempo ya no quería ser un actor de reparto.

Lo cierto es que Martín sabe que no cuenta con muchos apoyos, y no hablo de Luis D´Elía que trató de “Bataclana” a su novia, la mediática Jésica Cirio, hablo de los que tienen poder en serio. Sabe también que CFK no lo elegirá nuevamente como un candidato propio. El kirchnerismo no empodera a alguien que ya tiene poder, en este caso, a alguien quien con pocos recursos logró en dos elecciones consecutivas (las PASO y las generales) un 30% de los votos, y que cuenta con iguales (o superiores) números en todas las encuestas para la gobernación bonaerense, siendo el candidato que mejor mide en todo el territorio, por sobre cualquiera que se presente dentro y fuera del FPV.

Martín sabe esto, sabe muy bien que no será el elegido de CFK, y por eso juega con habilidad e inteligencia un juego dual, entre Scioli y Massa, ninguno muy cercano a CFK, ninguno muy lejano. Scioli, intentará ser el candidato presidencial del FPV, con o sin PASO, y para eso sabe que deberá relegar algunas cuestiones, entre ellas, elegir a su sucesor en la provincia. Massa juega a fondo, sabe que sus chances presidenciales se podrían apagar de no lograr un armado nacional, pero sabe también que sus posibilidades crecen si refuerza la Provincia de Buenos Aires, donde sus candidatos (Giustozzi, Posse y Solá) no superan los guarismos de un dígito. Martín, sin embargo,  tiene un perfil semejante al suyo, que le asegura un buen caudal electoral, algo fundamental para llegar al ballotagge. MI, sería para +A un gran compañero de fórmula. Porque como decía alguien por ahí, en Argentina la fórmula presidencial se compone del Presidente y del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

La astucia de Martín reside ahí, en servir a todos, servirse de todos y no ser siervo de nadie. Así, con habilidad e inteligencia, con su relación con una modelo, con su participación en los principales programas de televisión, y con su mesura y moderación. Martín logró afirmarse en un territorio de caudillos y de “presidenciables”, como la Provincia de Buenos Aires, y ser hoy el número puesto para conducirla.

Falta sí un año largo para las elecciones, definiciones de todo tipo, y dos turnos electorales (las PASO y las generales), pero a pesar de todo esto, la suerte está echada. Martín corre con ventaja, no lo vieron venir y ya es demasiado tarde.