Octubre, mes electoral

Publicado en Bastión Digital. 

El 28 de febrero de 1983 el gobierno militar anunció la fecha de las elecciones generales para ese mismo año: 30 de octubre. En aquella oportunidad, 23 distritos eligieron sus autoridades provinciales, Presidente y Vice, 46 senadores y 254 diputados nacionales. Así la democracia comenzaba otra vez, y esta vez, su período más extendido en la historia argentina que dura hasta hoy. Desde entonces, octubre es en Argentina un mes electoral.

Habrá elecciones porque vencimos a la guerrilla”, con esa frase el presidente del Comando General Electoral, el general Juan Carlos Trimarco, justificó la “salida electoral” de la dictadura militar iniciada en 1976. Lo cierto es que ni se había vencido a la “guerrilla” ni había elecciones porque la dictadura hubiera terminado su gobierno o hubiera logrado el objetivo que se había fijado de “reorganizar el país”. Por el contrario, la dictadura se encontraba en retirada, luego de Malvinas. Ya desde 1981 la Multipartidaria compuesta por la UCR, el PJ, el PI, los Demócratacristianos y el MID, venía ejerciendo presión sobre la dictadura. En diciembre de 1982 la Multipartidaria desarrolló una masiva marcha pidiendo el regreso a la democracia. Esta marcha, custodiada por las fuerzas de seguridad, culminó con la muerte de un obrero de SMATA. Ante esta situación, el desgaste del gobierno y la presión interna pero sobre todo externa, la dictadura anunció el 28 de febrero de 1983 la fecha de las elecciones generales para ese mismo año: 30 de octubre. Así la democracia comenzaba otra vez, y esta vez, su período más extendido en la historia argentina que dura hasta hoy.

Desde entonces, octubre es en Argentina un mes electoral. En aquellas elecciones se elegían: concejales, intendentes, legisladores provinciales, gobernadores y diputados nacionales. También se elegían electores para elegir Presidente y Vice, puesto que éstos últimos se elegían por Colegio Electoral. A los Senadores los elegían las legislaturas provinciales, así que también debían elegirse las mismas. Por último, se elegían los electores para a su vez elegir a los dos senadores que le correspondían a la Ciudad de Buenos Aires. En total, 23 distritos (Tierra del Fuego aún no era provincia) elegían sus autoridades provinciales, Presidente y Vice, 46 senadores y 254 diputados nacionales.

Según el cronograma de la dictadura, el 30 de octubre se realizarían las elecciones generales. La Ley 22.847, que se reglamentó recién el 12 de julio, fue la que convoco a las mismas. Así, el 30 de octubre a las 8 de la mañana, la Argentina volvería a las urnas.

Pero el camino a octubre no fue fácil y 1983 no fue un año sencillo en la historia argentina. A fines de abril y por cadena nacional, el gobierno de facto dio a conocer el “Documento Final”, donde la Junta Militar asumía “la cuota de responsabilidad histórica” que les competía  por “el planeamiento y ejecución de las acciones” y operaciones realizadas con “la guerra” llevada a cabo. Asimismo este informe reconocía y se hacía cargo  por el “accionar” de sus hombres en tanto estos constituían “actos de servicio”. En todo momento se hacía referencia a la infiltración subversiva en el país y la necesidad de librarse de esta. Este informe abría las puertas a una posible autoamnistía.

En septiembre el gobierno sancionó la Ley N° 22.924, de “Pacificación Nacional”. Esta ley, daba por terminadas “las acciones penales” para los hechos ocurridos entre 1973 y 1982, poniendo como fechas límites la asunción de Cámpora en 1973 y de Bignone en 1982. El primer artículo de  la ley establecía que “los efectos de esta ley alcanzan a los autores, partícipes, instigadores, cómplices o encubridores y comprende a los delitos comunes conexos y a los delitos militares conexos”. La dictadura reconocía sus errores, sus acciones y sobre todo sus abusos, pero los limpiaba y los perdonaba por medio de la “ley” que aprobó la Junta Militar. El argumento era sencillo, terminar con los enfrentamientos pero sobre todo “perdonar los agravios mutuos”. Esta Ley sancionaba así, la imposibilidad de juzgar a los participantes de la dictadura, en juicios penales por la lucha contra la subversión.

Entre los principales críticos, se encontraba Raúl Alfonsín, quien acusaba a la Junta Militar de querer evitar sus responsabilidades. Alfonsín prometió que la ley sería declarada nula si ganaba las elecciones. Pero para Alfonsín, tampoco fue fácil el camino a octubre de 1983. Mientras que el PJ decidió sus candidatos por consenso, con la venia de la viuda de Perón, Alfonsín debió dlidiar con varias corrientes internas, que finalmente se aglutinaron detras de él. El PJ, por su parte, logró un acuerdo, e Ítalo Luder fue designado candidato a presidente.

Otro escollo importante era que en 1983 se votaba por colegio electoral. Por tanto, una vez realizadas las elecciones, era este órgano el que designaba la fórmula ganadora. Ni Luder ni Alfonsín creían que podían lograr el 50% de los votos y eso los obligaba a negociar con otros partidos menores entre las 13 listas que presentaban candidatos a presidente. En ese momento, muchos creían que el peronismo ganaría las elecciones, como lo publicó en su tapa la revista “Somos” un mes antes. Otros creían que Alfonsín ganaría las elecciones, pero que en el Colegio Electoral serían los peronistas quienes lograrían el 50% de los electores, a través de distintos acuerdos. Esto desalentaba votar por Alfonsín.

La campaña de Alfonsín apuntaba al cambio, llamaba al respeto a la ley, a la Constitución y a la búsqueda de la paz. Unos días antes de las elecciones, los dos partidos más importantes, la UCR y el PJ, realizaron sus actos de cierre en la avenida 9 de julio, en cada uno de los cuales participaron cerca de un millón de personas. Alfonsín destacó la importancia de la democracia, a partir de su conocida frase de que con “la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura, no necesitamos nada más, que nos dejen de mandonear” y levantaba dos banderas, la de la justicia y la de la libertad, ya que “la bandera de la libertad sola no sirve, es mentira, no existe la libertad sin justicia. Es la libertad de morirse de hambre, la libertad del zorro libre, en el gallinero libre, para comerse con absoluta libertad las gallinas libres.” El PJ, por su parte, reunió a sus candidatos a Presidente y Vice, Ítalo Luder y Deolindo Bittel y a Gobernador de Buenos Aires, Herminio Iglesias. Iglesias cometió un error que le costó la elección a su partido. Para cerrar el acto, decidió quemar un féretro con la sigla de la UCR. La gente buscaba algo distinto, terminar con la violencia y sobre todo, disfrutar de los beneficios de la democracia.

Alfonsín derrotó a Luder, con 52% de los votos contra 40%. Este triunfo significó por un lado, la primera derrota del peronismo en una elección general, demostrando que no sólo el PJ podía ganar la presidencia en elecciones libres. Por el otro, marcaba una fuerte polarización, donde el PJ y la UCR contabilizaban el 92% de los votos. El 25 de noviembre se reunieron las legislaturas provinciales a efectos de elegir los senadores nacionales y el 28 de ese mismo mes, se conformó el Colegio Electoral, donde el radicalismo obtuvo 336 electores tanto para Presidente, como para Vice. El peronismo, quedó lejos con 247. Finalmente, Alfonsín fue proclamado presidente. Previo a esto, el régimen militar, sancionó el 11 de noviembre la Ley 22.972, que adelantaba la fecha de traspaso de mando, fijada en un primer momento para el 30 de enero de 1984, al 10 de diciembre de 1983.

Pese al triunfo del radicalismo en todo el país, este no logró mayoría en senadores, donde el PJ obtuvo 21 senadores y el radicalismo 18, logrando por el contrario mayoría en diputados. En las provincias, el radicalismo obtuvo ocho gobernaciones contra 12 del PJ, quedando 3 en manos de partidos provinciales. Pese a esto, Alfonsín derogó la Ley de auto amnistía, y en un acto histórico enjuició a los militares que gobernaron el país entre 1976 y 1983.

El 30 de octubre se cumplen 30 años de aquel  día  de 1983, donde comenzó el principio del fin, donde el país volvió a la democracia y el cual para muchos significó la posibilidad de ir a votar por primera vez.  El 30 de octubre representa el regreso definitivo a la democracia, donde es el pueblo el que elige a sus autoridades, y detenta la titularidad de la soberanía popular. 30 años después, debemos agradecer y celebrar a todos esos hombres que sin importar la filiación partidaria, devolvieron al país a la senda de la democracia, “para nosotros,  para nuestra posteridad y para todos los hombres  del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.