No será fácil gobernar Buenos Aires

Publicado en Bastión Digital. 

La nueva Legislatura porteña estará compuesta por tres grandes bloques, los cuales deberán consensuar y acordar leyes, e integrar espacios institucionales de control. ECO cuenta con cuadros preparados, con partidos que han gobernado la Ciudad. El PRO deberá hacer un esfuerzo legislativo, no sólo porque tendrá menos legisladores, sino porque ahora deberá enfrentar no a una, sino a dos oposiciones.
Como bien señalaron Pablo Balán y Agustín Vallejo en la nota “Todos contentos”, la Ciudad de Buenos Aires es un distrito más competitivo que el promedio del país. Sin embargo, una cosa es ganar una elección, y otra muy distinta es gobernar.

La elección de este fin de semana en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dejará una importante variación a pesar del triunfo del PRO. Como sucede desde 2003, la fuerza de Mauricio Macri, retendrá la primera minoría en la Legislatura porteña, y tendrá asegurado un número de bancas importante, serán 27, aunque insuficientes para lograr las 31 bancas necesarias para el quorum. El principal cambio es el desplazamiento que habrá en las fuerzas de la oposición. Si bien el interbloque del FPV seguirá siendo un bloque importante, deberá disputar la segunda minoría con ECO, dado que ambas fuerzas van a quedarse con 14 bancas cada uno.

Según los datos oficiales del escrutinio provisorio, donde el PRO cosechó el 40% de los sufragios, contra el 24,3% de ECO y el 22% del FPV en el tramo correspondiente a la elección de legisladores, el PRO logrará 14 bancas nuevas, contra 7 de ECO, 7 del FPV, 1 del FIT y 1 de AyL de Luis Zamora. De esta forma, el PRO retendrá 27 bancas, contra 14 de ECO y 14 del FPV. El FIT tendrá 2, habrá tres bloques unipersonales: el de Gustavo Vera (Bien Común), Javier Gentilini (Frente Renovador) y Fernando Vilordo (AyL),

Asimismo, tanto el FPV como ECO podrían disputarse:

La Auditoría General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como prevé el Artículo 136º de la Constitución local.
Las vocalías del Ente Regulador de los servicios públicos, como marca el artículo 139° de la Constitución porteña.
La designación del Defensor del Pueblo y sus adjuntos, para cuyo caso se requieren dos terceras partes de la legislatura (según artículo 137° de la Constitución).
La Vicepresidencia segunda de la Legislatura, hoy en manos del FPV.
Lugares en el Directorio del Banco Ciudad, que es propuesto por el Poder Ejecutivo con acuerdo de la Legislatura.
Eventualmente lugares en el Tribunal Superior de Justicia, cuya composición requiere del acuerdo de las dos terceras partes de la legislatura.
Lugares en la Fiscalía General, la Defensoría General y el Asesor General de la Ciudad, cuya designación en similar a la del Superior Tribunal de Justicia.
Desde 2007, muchos de estos cargos se consensuaron con el FPV, la segunda fuerza en la Ciudad, e incluso en 2007, Jorge Telerman, logró imponer nombres en el Banco Ciudad, a partir de las bancas obtenidas en relación al 20% que obtuvo ese año.

El futuro Jefe de Gobierno tendrá una difícil tarea. Los nuevos bloques legislativos cuentan con ciertas características que pondrán al oficialismo en aprietos. De resultar electo Lousteau, deberá gobernar con ¼ de la Legislatura a su favor. Esto no es imposible, pero deberá negociar cada una de las leyes que intente aprobar con el PRO.

Si ganase Rodríguez Larreta, será controlado por ECO, que tiene figuras con aspiraciones de gobernar la Ciudad, como es el caso de Roy Cortina o Graciela Ocaña, que sumado al del propio Lousteau, son dirigentes con una extensa carrera en la administración pública, lo que los convierte en una oposición preparada y con ambiciones ejecutivas.

El nuevo bloque de ECO tiene también una característica adicional. Está conformado en gran parte por la UCR y el socialismo, dos partidos que han gobernado la Ciudad desde 1996 hasta 2007, y en cuyas filas hay muchos ex dirigentes, ministros, secretarios y legisladores, que conocen y saben de la administración de la Ciudad. A diferencia del FPV, cuyos cuadros no tenían conocimiento de la administración porteña, pero que a su vez mostraban mayores signos de polarización ideológica con el PRO.

Haciendo un poco de historia

En 1996 cuando Fernando De La Rúa logró imponerse en las primeras elecciones locales porteñas, el oficialismo logró tener mayoría en “La Casa”. En 1997, cuando se eligieron los primeros legisladores porteños, el gobierno de De La Rúa consiguió 37 sobre 60 bancas, quórum propio y quedó a solo tres de la mayoría calificada.

Por el contrario, en 2000, cuando la Ciudad volvió a las urnas para elegir su nuevo Jefe de Gobierno y legisladores, la Alianza, que se impuso en las urnas por el 49%, contra el 33% de Encuentro por la Ciudad, no logró superar el 40% en las elecciones legislativas, y sólo consiguió 24 bancas sobre 60. Lo que obligaba a negociar con los diferentes bloques, 11 en total, para lograr los 31 legisladores necesarios para el quórum. Ibarra, se acostumbró a gobernar con una legislatura hostil, y en 2003, cuando logró su relección tuvo que convivir con una fuerza opositora de 23 legisladores (entre las cuatro listas que acompañaron a Mauricio Macri en la boleta), y sólo contando con 21 legisladores propios. El resto de la legislatura quedo en manos de la izquierda, la UCR y fuerzas locales. Esto generó que el quórum se diera fruto de la negociación política. En 2004, con una legislatura opositora, Aníbal no contaba con mayoría propia para evitar el juicio político.

En 2007, cuando asumió Mauricio Macri, quien logró el 45% de los sufragios en primera vuelta, y logró (entre bancas nuevas y las que había obtenido en 2005) un bloque de 28 diputados, sin lograr el quórum propio. La segunda minoría recayó en el FPV con 12 miembros. Una situación semejante a la que se da hoy con ECO. El resto de las bancas de dividían entre 5 bloques unipersonales y los bloques de CC-ARI y de Aníbal Ibarra con 6 y 5 miembros cada uno respectivamente, y el Partido Socialista y otras fuerzas.

En 2011, el PRO no logró conquistar el quórum propio, algo a lo que se acostumbró, y tuvo que negociar con la oposición. Desde 2011 hasta hoy el PRO ha tenido entre 26 y 29 legisladores propios y aliados, y tuvo que consensuar con otras fuerzas. El FPV se mantuvo siempre, desde 2007 como la primera minoría, algo que ahora podría cambiar.

Lo que viene, lo que viene

Lo que viene será difícil, aunque tendrá mucho valor para la ciudadanía. Una legislatura compuesta por tres grandes bloques, los cuales deberán consensuar y acordar leyes, e integrar espacios institucionales de control. ECO tiene mucho por ganar, cuenta con cuadros preparados, con partidos que han gobernado la Ciudad, y con figuras con experiencia de gestión que permitirán enriquecer el debate. El FPV por otro lado, deberá hacer un esfuerzo de coordinación, porque tiene mucho para perder. No sólo el lugar simbólico de ser “la oposición al PRO”, que se diluye quedando fuera del balotaje, sino lugares concretos de poder en los organismos de control. El PRO también deberá hacer un esfuerzo legislativo, no sólo porque tendrá menos legisladores, sino porque ahora deberá enfrentar no a una, sino a dos oposiciones.

La nueva legislatura será arena de negociación entre las fuerzas, y ECO, de no lograr imponerse en la segunda vuelta, deberá fortalecer a sus candidatos y trabajar para generar una opción viable para 2019. En caso de que la segunda vuelta se convierta en una catástrofe para el PRO y sea elegido Martín Lousteau, ECO deberá consensuar con el PRO y el FPV para lograr quórum, pero sobre todo, para conseguir los votos necesarios para llevar adelante sus principales iniciativas. El proceso es más que interesante, y la Legislatura porteña promete ser una experiencia política para ver y analizar. Un verdadero “trato entre mendigos”, en donde todos los actores tendrán necesitarán de los otros para llevar adelante sus agendas.