Los pilares de la gobernabilidad

Publicado en El Estadista.

En una columna anterior (Los siete jinetes de la gobernabilidad) se hizo mención a temas claves que serían fundamentales en la gobernabilidad luego de las elecciones de octubre. La economía, sobre todo el manejo del dólar y la inflación; la interna peronista; los gobernadores; las fugas y rebeliones entre los intendentes bonaerenses y el frente sindical eran algunos de los temas centrales que serían los pilares sobre los que el Gobierno debería trabajar para lograr sostener la gobernabilidad para los próximos dos años.

Los hechos que ocurrieron en diferentes lugares del interior del país en las últimas semanas invitan a repensar cuáles serán las bases sobre las que tendrá que trabajar el Gobierno para sostener la gobernabilidad de cara a los dos años que restan para las elecciones presidenciales.

1) La interna peronista. Comenzará a recrudecer de aquí en más, debe ser uno de los principales puntos a trabajar en varios sentidos. El primero de ellos es la no reelección de la actual mandataria, que desatará ambiciones y aspiraciones presidenciales en varios líderes peronistas. Esto podrá llevar a que mucho de ellos, alineados con el PJ disidente, intenten reagruparse y comenzar a atraer nuevos socios que permitan construir una agenda común y sobre todo delinear una estrategia a futuro. Esta situación podría complicar al Gobierno nacional, sobre todo, en aquellas provincias con importancia electoral, pero también pondrá en juego la gobernabilidad en tanto los gobernadores son fundamentales para sostener la misma. Por otro lado, un realineamiento en favor del PJ disidente o de Sergio Massa en el Congreso Nacional podría sumar complicaciones para la gobernabilidad durante 2014.

2) Los gobernadores. Como ya se dijo y como sucedió en las últimas semanas, cumplen un rol central. El viejo lema de que los gobernadores con plata ni se quejan ni hacen política, tal como lo comprobó el propio Néstor Kirchner, debería ser un rezo diario en los despachos de Balcarce 50. Inundar de plata a los gobernadores, obras, sueldos, paritarias trimestrales y tranquilidad financiera evitarán el caos y la crisis que amenazó con la anomia social colectiva hace unas semanas. Los gobernadores con plata no se involucraran en política, como así tampoco los intendentes bonaerenses, evitando así fugas al massismo o al PJ disidente, lo cual ayudará a mantener la paz social, pero sobre todo asegurar la gobernabilidad de aquí en más. Capitanich puede dar muestras de tener capacidad de conducción si se logra generar una estabilidad económica que permita detener la emisión y reducir la inflación. Este último punto no es menor para entender una de las causas de lo ocurrido con las fuerzas de seguridad.

3) La economía. Debe ser otro de los pilares fundamentales de la gobernabilidad para el fin de mandato. La inflación ataca a los sectores más bajos de la sociedad, produciendo una mayor exclusión de los mismos. Los trabajadores ven afectado su poder adquisitivo y reclaman mejoraras salariales, que las provincias no están en condiciones de afrontar en caso de trabajadores estatales, que son mayoría en muchas provincias. Sin ayuda de Nación, la conflictividad social en las provincias podría volverse una constante y en la que la falta de control estatal en materia de seguridad podría provocar la caída del pacto social que lleve a que sean los vecinos quienes deban proveerse la seguridad generando una situación de violencia y de anomia. De volverse a repetir estas situaciones, el margen de acción del Gobierno quedará reducido pero, sobre todo, complicará aún más la gobernabilidad, dándose un quiebre entre los gobernadores y el poder central.

4) Los sindicatos. No no son ajenos a esta situación, y será imperioso que en los próximos dos años el Gobierno logre acordar con los mismos para evitar sumar más tensión política y social. Por otro lado, el involucramiento en política de este sector, la falta de acuerdos salariales, la amenaza de la inflación y la división entre centrales sindicales oficialistas y no oficialistas, son algunos de los problemas a resolver. Desde la CGT opositora, Hugo Moyano ya dio muestras de acercarse a Massa, lo cual sumaría más tensión a la difícil relación entre el sindicalismo y el Gobierno.

5) Capitanich. Con un panorama más claro en materia legislativa que antes de las elecciones, el Gobierno tiene por delante aún una agenda política que atender. Los cambios en el Gabinete trajeron aire y abrieron la puerta para lograr trabajar sobre los principales temas del país. Así como la economía es uno de los factores que influyen en las elecciones y es uno de los pilares de la gobernabilidad, es también la que puede lograr mayor equidad y evitar problemas sociales que amenacen la paz social. Será fundamental para asegurar la gobernabilidad el manejo del área económica, pero también de los resortes políticos que dependen en gran medida de dirimir las diferencias internas del propio Gabinete Nacional y también de la contención de gobernadores e intendentes. El rol del jefe de Gabinete, que dejó en claro su capacidad de gestión pero también su rol central en el juego político, será fundamental en este proceso y podrá dar al kirchnerismo la estabilidad necesaria para terminar su mandato y posibilitando, incluso, la continuación del “modelo”, aunque sin el apellido Kirchner, en dos años.

En definitiva, el Gobierno encara sus últimos dos años con desafíos en varias dimensiones.

Resta saber si CFK podrá imponer una salida a la “brasileña” (designando un delfín que gane la presidencia) o una salida a la “chilena” (recostarse sobre su constituency y volver en 4 años). El tiempo, la economía y la interna del PJ dirimirán, a fin de cuentas, los planes de todos.