Julio César Strassera: in memoriam

Escribo a los apurones, con la torpeza y la tristeza de saber que no hay palabras que le hagan justicia a Julio César Strassera. Escribo casi como un ejercicio de desahogo para recordarlo vivo. Lo primero que me viene a la mente, casi como un logos fundacional de la Democracia recuperada, es el alegato acusatorio en el Juicio a las Juntas:

“Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: Nunca más”. Con esta frase, Julio César Strassera se aseguró un lugar en los libros de historia argentina al cerrar en Septiembre de 1985,  su tarea como fiscal del Juicio a las Juntas Militares. El alegato se convirtió luego en un documento histórico e incluso en un material de estudio y de defensa de los derechos humanos.

strassera

La tarea que recayó sobre Strassera en 1985 fue titánica. Si bien Strassera tenía una extensa carrera en el poder judicial, incluso durante el proceso, nada parecido a tener que ser quien acusara y llevara adelante la acusación contra los máximos responsables del terrorismo de Estado entre 1976 y 1983, lo que incluía a las Juntas Militares que habían gobernado el país, entre quienes se encontraban varios presidentes de facto.

El Juicio a las Juntas, que lo resolvió por decreto el presidente Alfonsín en 1984, apuntaba a convertirse en un hito dentro de la historia judicial argentina, pero sobre todo, en una referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y el juzgamiento de jerarcas involucrados en la violación de los mismos.

El alegato de Strassera, estaba en sintonía con el desarrollo del Juicio. A diferencia de la actitud de quienes eran Juzgados, quienes habían desconocido las garantías constitucionales y habían violado sistemáticamente todas las convenciones de Derechos Humanos, el Juicio apuntó a un garantismo propio de un régimen democrático. Juzgó hechos comprobados, y en todos los hechos fueron necesarias pruebas contundentes. Durante el Juicio desfilaron más de 800 testigos que prestaron testimonio y corroboraron las vejaciones y aberraciones de las Juntas en materia de derechos humanos.

Strassera continuó esta línea, y su alegato acusatorio apuntó a los hechos probados durante el juicio tomando las declaraciones de los testigos.  Para armar su acusación final, el fiscal consideró la responsabilidad de los acusados en los delitos que se imputaban, pero esta responsabilidad debía ser asignada a cada fuerza armada en particular, según un requisito del tribunal. El trabajo fue arduo y demandó meses para llegar al alegato final. La sentencia a reclusión perpetua a Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera, máximos responsables de los delitos de lesa humanidad, y penas de acuerdo a su responsabilidad a todos los integrantes de las Juntas Militares confirmaron la acusación de Strassera.

Luego de su papel en el Juicio, se desempeñó como representante argentino ante diferentes organismos de derechos humanos en Ginebra donde permaneció hasta que el gobierno del Ex Presidente Carlos Menem resolvió los indultos a los mismos militares que él había ayudado a encarcelar. Su función había terminado y volvió al ejercicio de la profesión.

Nunca abandonó la lucha por los Derechos Humanos y fue un activo participante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), incluso formando parte de la presidencia del organismo. Fue un fiscal notable, un hombre comprometido con su tiempo, pero sobre todo con la realidad del país. Será recordado por su labor en el Juicio a las Juntas, por su defensa inclaudicable de la democracia y los derechos humanos.