Hay que mirar a las provincias

Publicado en Bastión Digital.

 

El 2015 traerá cambios en el ámbito político. El primero, y más importante, es la imposibilidad de CFK de ser reelegida para el cargo, lo cual conllevará a un cambio importante en materia política. Por otro lado, se renuevan 1/3 de los senadores y un 1/2 de los diputados. A nivel provincial, la situación es parecida, de los 23 gobernadores mas la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la mayoría no tiene reelección, lo cual obliga a un recambio importante en todos los puntos del país.

Lo primero que hay que mirar son los distritos que por cuestiones constitucionales, no poseen o no pueden aspirar a una nueva reelección, que obliga a buscar figuras alternativas, y sobre todo, evita que los gobernadores con peso propio logren sumar votos para un candidato presidencial.

En este grupo que no tienen reelección podríamos ubicar a las provincias con mayor peso político: Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y la CABA. Ninguna de ellas podrá reelegir a sus actuales mandatarios el año próximo. El oficialismo sólo gobierna dos de estas: Mendoza y Buenos Aires. La primera está en la lista de “muy complicadas” del FPV, ya que a la imposibilidad de reelegir del actual mandatario “Paco” Pérez se suman dos pre-candidatos a presidente por la UCR, y un aplastante triunfo de la oposición en esa provincia en 2013. Muchos analistas descuentan ya un cambio de color político en el distrito, lo cual significa una derrota importante para el oficialismo. En primer lugar porque esta provincia elige senadores nacionales en 2015, y en segundo lugar porque reducirá el número de diputados nacionales del oficialismo.

Buenos Aires por otro lado, es el gran enigma. La provincia representa el 37% del padrón electoral nacional. Scioli no tiene reelección y aún no hay sucesor natural. El massismo no logra imponerse en las encuestas con ninguno de sus candidatos, y el candidato del FPV Martín Insaurralde encabeza todos los sondeos. Solo resta saber para quién jugará, y  si se mantendrá en el oficialismo o dará el salto al FR, si así lo hiciera, el oficialismo debería jugar a Florencio Randazzo, dado que es único que podría ganarla. De todos modos, lo cierto es que gane quien gane, Buenos Aires continuará en manos del peronismo, como desde 1987 cuando la ganó el recientemente fallecido Antonio Cafiero.

Córdoba, Santa Fe y CABA, son los territorios más hostiles para el oficialismo. La oposición gobierna los tres distritos con mayor peso electoral luego de Buenos Aires respectivamente. En la CABA, casi que se descuenta un triunfo del PRO, ya que podría llevar las elecciones locales junto con las nacionales y lograr un arrastre con la candidatura de Macri. Por otro lado, UNEN apuesta a arrebatarle la Ciudad al PRO con Martin Lousteau, la joven promesa que sorprendió en 2013. El FPV no tiene un candidato fuerte, y las chances de ganar son nulas. Esto podría repercutir en la cantidad de diputados que el FPV pone en juego en el distrito.

Algo similar sucede en Córdoba. De La Sota podría reelegir, pero todo apunta a que no busque un segundo mandato y ya se lanzó como precandidato a presidente, pero también podría acompañar a Massa en la fórmula. La UCR coquetea con una idea semejante, o con una alianza con el PRO que le dé un triunfo en 2015 y recuperar así su histórico bastión. El FPV podría quedar tercero con suerte, como ya sucedió en 2013.

Santa Fe aparece con un escenario más polarizado. El actual gobernador Bonfatti no posee reelección, pero la alianza PS-UCR aspira a retener la provincia con dificultad. El PRO podría lograr un buen desempeño con Del Sel, y el FR podría disputar con este un segundo puesto si juegan a Reutemann. Aquí tampoco habrá grandes cambios. Resta saber la fortaleza del FPV y si logran unificar una candidatura, pero se descuenta que la elección será disputada entre una de estas fuerzas y el FA-UNEN.

Otro segundo grupo de provincias sin reelección, pero que representan más estabilidad engloba a: Neuquén, San Juan, La Rioja o Misiones. Las cuatro están alineadas con la Casa Rosada y en estas se descuenta una continuidad del partido gobernante. En Neuquén, Vaca Muerta ha dado un superávit especial a la provincia y el gobernador Sapag podría ir en una posible fórmula presidencial. Sin sucesor designado aún, el MPN apuesta a retener la provincia como lo hace desde 1962, pese al intento de construir una mega coalición entre la UCR-FR-PRO encabezada por el radical Horacio Quiroga, Intendente de la capital provincial. San Juan figura como la que tiene más posibilidades de seguir en manos del FPV, al igual que Misiones donde el oficialismo podría retener la provincia, pese a la no reelección del actual mandatario Maurice Closs. En este grupo podría incluirse a Entre Ríos, donde Uribarri no tiene reelección, pero el FPV podría retenerla pese a la posible alianza entre el PRO y la UCR con Alfredo De Angeli a la cabeza.

La Rioja podría tener un cambio histórico. Gobernada por el PJ desde 1983, el diputado radical Julio Martínez encabeza todas las encuestas; algo similar sucede en Santa Cruz, en donde el diputado radical Costa tiene altas chances de ser gobernador.

Panoramas más difíciles presentan Chaco, Tucumán, La Pampa, y Tierra del Fuego. En Chaco, Capitanich no tiene posibilidad de reelegir y su vice, a cargo de la gobernación, apuesta a quedarse en el cargo a pesar del enfrentamiento entre ambos. El radicalismo se ilusiona con la Intendenta de Resistencia, Aída Ayala, en alianza con el PRO o incluso con el FR de Sergio Massa. Tucumán figura también entras las “complicadas”, y que podría cambiar de color político en 2015, ya que el FPV podría perder en manos del radical José Cano, quien logró un excelente desempeño en las elecciones de 2013, y aspira a una alianza con el PRO y FR. Tierra del Fuego se anota en esta lista de cambio de color político. La gobernadora Fabiana Ríos no tiene reelección, ni una ligazón nacional de referencia. El FPV se ilusiona con triunfar con facilidad en esa provincia, repitiendo lo que sucedió en 2013.

Por último, el gobernador Oscar Jorge de La Pampa no tiene reelección y el PJ podría perder la provincia en manos de una posible alianza UCR-PRO y a un desdoblamiento de las elecciones, por el problema que presenta el hecho de que La Pampa no adhirió al voto a los 16 años, y esto generaría complicaciones en el armado de los comicios.

Para concluir, entre las provincias que poseen reelección la situación es estable. Formosa no presentaría cambios con Insfrán como candidato nuevamente, mientras que en San Luis, los Rodríguez Saá podrían continuar gobernando vía el mandatario actual Claudio Poggi. Contrario a estas aparecen Río Negro, Santa Cruz, Catamarca, Chubut y Jujuy. En todos sus mandatarios tienen posibilidad de relección, pero la oposición y posibles alianzas cruzadas entre el massismo, la PRO y la UCR podría dificultar los planes. Así Fellner en Jujuy podría caer ante el armado pluri-partidario del radical Gerardo Morales. En Río Negro y Chubut el massismo comenzó a moverse con rapidez, con el actual gobernador Alberto Weretilneck y el ex gobernador Mario Das Neves, lo que podría conllevar a cambios y rupturas. Catamarca es otra de las “complicadas”, recuperada por el FPV en 2011, podría volver a manos de la UCR a pesar de la relección de Corpacci. Salta casi seguro reelegirá a Juan Manuel Urtubey que adelantó las elecciones para Mayo, falta saber si el acuerdo entre Juan Carlos Romero (PJ-Disidente) y Alfredo Olmedo que impulsa Massa en la provincia logra buenos resultados.

Entre los factores que inciden en las elecciones provinciales se encuentran: a) El desdoblamiento o no de las mismas, que podría generar un efecto arrastre negativo para muchos gobernadores del oficialismo, o bien permitir a la oposición ganar en determinados distritos donde no hay relección; b) Las alianzas territoriales que podrían complicar los planes del FPV, donde el frente UCR-PRO e incluso el FR, podrían lograr mejores resultados en varios distritos; y por último c) La situación económica de las economías regionales, que podría tonarse difícil en muchas provincias, lo que aliente a un cambio de gobierno.

El resultado es aún incierto, lo cierto es que las posibilidades de cambio y de continuidad se verán al articular estos tres factores. Igualmente falta mucho aún para los tiempos de la vertiginosa política argentina.