Ernesto Sabato: In Memoriam

– «Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás». (Ernesto Sábato)

Así, Sabato sin tilde, como lo escribía el por su pronunciación en italiano; Un 24 de junio pero de 1911, empieza una historia fascinante, una historia donde la muerte termina siendo la salvación del protagonista. No hay duda, de que por el contrario,  si un hombre intentó vivir eternamente, transcender, fue justamente Sabato. Recuerdo de niño su casa en Santos Lugares donde dio vida a tantas historias, vivía a pocas cuadras de mi abuela paterna. Solíamos tocarle el timbre y salir corriendo, o tocarle el timbre y saludarlo, nunca se enojaba, ni cuando lo despertábamos de sus siestas.

Este doctor en ciencias físicas, algo raro para los escritores de la época,  logró una beca en París gracias a un premio Nobel: Bernardo Houssay. Fue ahí, donde comenzó a relacionarse con el movimiento surrealista que marcó su obra y su futuro. De día investigaba y de noche se reunía con los “surrealistas” y descubría otro universo. Regresó al país y se dedicó unos años a la ciencia, hasta que por fin en 1941 dejó para siempre la academia y se sumergió en las letras y el arte.

Fiel a un estilo inquieto y multifacético, Sabato, a diferencia de ciertos intelectuales que despreciaban la política, nunca tuvo miedo en involucrarse, pero tampoco temía arrepentirse. En 1955 fue nombrado como interventor en la revista Mundo Argentino, pero su defensa de los derechos humanos, lo llevó a la renuncia. Se oponía a ciertas prácticas de la “Revolución Libertadora”. Reivindicó la figura de Eva Perón, a quien consideraba una revolucionaria, y se involucró en política nuevamente con el gobierno de Arturo Frondizi, del que terminó renunciando por diferencias políticas.

En 1948, cuando publicó “El túnel”, comenzó su consagración que concluiría en 1984 cuando obtuvo el  Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón de la literatura de habla hispana. En el medio, se sucedieron, “Sobre Héroes y Tumbas” y “Abaddón el exterminador”.

Por su compromiso con la democracia, con la libertad y con la paz, en 1983 fue elegido por el presidente Raúl Alfonsín, para presidir la CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, cuyo informe final, que derivó en el libro “Nunca más”, fue clave en el Juicio a la Juntas Militares de 1985. Su aporte fue fundamental, y demostró un compromiso inclaudicable con la vida y con los derechos humanos.  Las críticas que se suscitaron, olvidan la valentía de ese conjunto de personas, que aún con el recuerdo fresco de la atroz dictadura militar, y todos sus protagonistas en libertad, se atrevieron a investigar, trabajar y conocer la verdad de la etapa más negra de nuestra historia.

Sabato vivió siempre en el mismo lugar, donde  falleció 55 días antes de cumplir 100 años.  Su valentía lo llevó a enfrentar gobiernos democráticos y dictaduras. En 1975 se enfrentó con la Triple A, y lejos de sentir miedo, siguió publicando sus ensayos y planteando su verdad. Luego de eso, volvió a desafiar a la dictadura en 1979, con una serie de ensayos sobre educación, y en 1980 firmó la solicitada que reclamaba por el paradero de los desaparecidos junto a Jorge Luis Borges, entre otros.

Hoy se cumplen 103 años del nacimiento de uno de los grandes escritores e intelectuales de nuestro país y por eso estas breves líneas de homenaje a Ernesto de Santos Lugares.