Desafíos y potencialidades del Frente Amplio-UNEN

Publicado en ContrapuntoBA.

 

Mientras que el peronismo parece encaminarse a una dispersión y una división profunda de cara a las elecciones de 2015, con Massa y Scioli como posibles contendientes, la oposición no peronista comienza a transitar el camino inverso. El lanzamiento del Frente Amplio-UNEN marca el comienzo de un proceso de concertación de partidos para disputarle el poder al peronismo en sus distintas vertientes en 2015.

El Frente Amplio-UNEN es la convergencia de varios frentes de centro izquierda que se construyeron en 2011, con Hermes Binner a la cabeza y la experiencia de UNEN en Capital Federal en 2013, y otras alianzas como las que se sucedieron en la provincia de Santa Fe, en Buenos Aires o Santa Cruz, entre otras.

La derrota que varios integrantes de estos dos frente sufrieron en 2011, donde fueron por separado el Frente Amplio Progresista, la UCR y la Coalición Cívica, permitiendo que el oficialismo triplicara en votos al segundo, obligó a los mismos a comenzar un proceso de concertación que se vio plasmado en la foto que compartieron hace unos días: Sanz, Cobos, Binner, Solanas, Carrió, Stolbizer, Tumini y Alfonsín.

Más allá de las diferencias internas y las trayectorias de todos los partidos, el acuerdo que sellaron de cara a las elecciones de 2015 habla de la madurez política de todos, y de la necesidad de construir una opción viable que permita gobernar el país, por fuera del peronismo, o al menos del kirchnerismo.

Así, como la Concertación Chilena vio en la construcción de un frente conjunto, la posibilidad de salir de la dictadura, los partidos que confluyeron en el Frente Amplio-UNEN entendieron a partir de experiencias previas como el Acuerdo Cívico y Social o el Frente Amplio Progresista, que para construir y consolidar poder es necesario un armado nacional amplio y entre varios partidos.

El Frente Amplio-UNEN se presenta como una hazaña auspiciosa y esperanzadora, pero este nuevo armado tiene tantas potencialidades, como desafíos por delante.

Potencialidades.

Dirimir candidaturas en las PASO. Este hecho ya no se discute, ni para adentro del nuevo Frente, ni para el kirchnerismo. La discusión está centrada en si deben elegirse formulas cerradas o solo candidaturas a presidente, alentado así armados más inclusivo luego de las PASO.

Construcción de poder territorial. La confluencia de diferentes partidos en 2013, permitió ganar en varias provincias como Jujuy, Santa Cruz y Tucumán históricamente en manos del peronismo y recuperar el protagonismo en otras como Mendoza, Córdoba, Capital Federal o Catamarca. Esta situación, por demás alentadora, permite pensar, que en 2015 varias de estas provincias dejaran de estar gobernadas por el peronismo al ser ganadas por el nuevo Frente.

Lanzamiento anticipado. A diferencia de lo que sucedió con el FAP o el Acuerdo Cívico y Social, el FAU anticipó su lanzamiento, teniendo más de 15 meses por delante para discutir programas y proyectos y realizar un armado nacional. Esto les permite consolidar el Frente, sumar nuevos aliados, instalar candidatos, y construir candidaturas de cara a las elecciones generales del año próximo.

Armado Nacional y con partidos nacionales. Aprendiendo de errores como los de FAP o UNEN, los partidos que conforman el FAU decidieron un armado nacional, donde no se trata de un acuerdo de partidos distritales, sino de un armado nacional donde confluyen los partidos nacionales. Esto obliga a todos los distritos a comenzar procesos de convergencia, lo cual evita la dispersión. Por otro lado, al tratarse de partidos con estructura nacional, como la UCR y en menor medida la Coalición Cívica o el Socialismo, asegura presencia y estructura partidaria en los diferentes distritos. Un punto muy favorable, contra el que Massa o Macri se encuentran luchando.

Desafíos.

Multiplicidad de candidaturas. El Frente Amplio-UNEN parte con un problema de origen: tiene por lo menos cinco candidatos a presidente (Cobos, Sanz, Binner, Carrió y Solanas). De los dirigentes que componen el Frente, varios ya integraron alguna fórmula presidencial. En este sentido, esta multiplicidad de candidaturas presidenciales, puede desalentar a que éstos quieran ocupar otros cargos menores y no se cuente con dirigentes de peso, que puedan disputar una elección en distritos claves.

La vacante de la provincia de Buenos Aires. Derivado del punto anterior. El Frente tiene cinco posibles candidatos presidenciales, pero ningún candidato a gobernador bonaerense. Si entendemos la hipertrofia de la provincia de Buenos Aires en materia electoral, ya que cuenta con casi el 40% de los electores de todo el país, este es uno de los principales desafíos. La Alianza en 1999, entendió esta situación y quien salió derrotado de la interna para disputar la presidencia, asumió el reto de ser candidato a gobernador bonaerense. Quizás este pueda ser una de las posibles opciones a futuro.

Presentarse como una opción “sin peronismo”. Continuando el análisis anterior, el FAU se presenta como una opción “no peronista” para conducir el país. Si pensamos que el principal distrito del país, la provincia de Buenos Aires, es donde este partido logra un gran caudal de votos y posee la mayoría de las intendencias, es entonces un error querer esquivar al peronismo. Si bien, podría plantearse como una opción al peronismo, y sobre todo, una opción no kirchnerista, el Frente podría incluir peronistas que de otra forma terminarán en los brazos de Massa o de Macri.

La indefinición sobre el PRO. Macri es la gran incógnita. Los riesgos de acordar con el PRO son los de restar más votos que los que se sumen. La experiencia de Ricardo Alfonsín con Francisco De Narváez es un buen ejemplo de esto. Los riesgos de mostrarse demasiado distantes es correr el riesgo de dividir al electorado no peronista y dejar a Scioli y a Massa en segunda vuelta. De todos modos, aún falta tiempo para esto.

EL FAU debe ahora maximizar y fortalecerse en sus potencialidades y trabajar para sortear sus desafíos. De funcionar y consolidarse, podría ser una opción viable a largo plazo para gobernar el país o las principales provincias, pero sobre todo, como un proyecto de alternancia política con el PJ. De fracasar, será la última oportunidad de una alianza de estas características, y podría fortalecer definitivamente al peronismo como partido hegemónico.