Cortázar, 100 años después.

“Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.”

De haber nacido en estas tierras, hubiese nacido en medio de Santa Rosa, que debía estar por llegar, sino había llegado ya. Agosto es un mes de clima desordenado y poco convencional. Algo que definió luego también a los cronopios. Pero no nació, como tampoco murió, en estas tierras. Aunque tomó nuestra nacionalidad, Julio Cortázar no era argentino de nacimiento,  pero hoy lo defendemos como tal.

Hace 100 años, un 26 de Agosto, bajo el sol de Bélgica nacía Julio Cortázar, ese genial escritor que (junto con Borges) son los máximos exponentes de nuestra literatura argentina a nivel mundial. Creador de mundos mágicos, de personajes únicos, que con situaciones cotidianas llevadas a la literatura construyó pequeñas (y enormes) obras de arte.

Un escritor adorable, un hombre de mundo, sin fronteras como su literatura, pero que siempre recordó su infancia en el patio de Banfield, el que definió años después como “su reino”. Ese Banfield donde habitó, que años después lo homenajeó cambiando de nombre la escuela donde cursó sus estudios, desplazando de este sitial ni más ni menos que a otro Julio, Julio A. Roca.

Con Cortázar compartí, además del gusto por la literatura y el Boxeo, el haber estudiado en el Mariano Acosta, (cuya atmósfera recreó en el cuento “La escuela de noche”). Allí conoció al que sería uno de sus grandes formadores intelectuales, una de las glorias del “Acosta”: el Profesor Arturo Marasso, quién dicen, lo acercó a toda la literatura clásica.

Más allá de su prolífico trabajo como escritor, es reconocida su labor como traductor, entre las que se incluye la traducción de la obra completa de Edgar Allan Poe, reconocido como muchos como “la mejor del mundo”.

Este escritor que le (nos) permitió al lector elegir los modos de lectura de su obra,  como sucedió en Rayuela, y también en 62/Modelos para armar, que con su mirada rescató lo mágico del mundo, que logró trabajar el lenguaje como si fuera un poeta, un escritor atípico, que permite una lectura en varias capas, pero que sobre todo, permitió jugar al lector a construir su historia, a recorrer los libros de una manera libre y distinta.

A 100 años de su nacimiento, Cortázar es de los escritores argentinos más leídos por sus compatriotas, como por todo el mundo.  Nos dejó cuentos, novelas, poemas, ensayos, a Allan Poe, a Robinson Crusoe de Defoe (el cual también tradujo) y las Memorias de Adriano de Margarite Yourcenar. Pero sobre todo, nos dejó una literatura fantástica e inacabable que nos permite leerlo y releerlo de todas las formas posibles.

Felices 100 años Julio Cortázar.