Carlos Zannini (el 'Chino'): el poder detrás del poder

Publicado en El Ojo Digital. 

El laberinto del poder siempre oculta figuras que exhiben una influencia comprobable sobre los líderes, pero que también logran acumular poder en base al bajo perfil, la lealtad infinita y, por sobre todo, la confianza. Así, del mismo modo en que, en la naturaleza, muchas plantas crecen a la sombra de otras (a las que protegen y dan cobijo), en política, algunos dirigentes suman cuotas de poder manteniéndose a la sombra de otros y haciendo culto de ese bajo perfil.
En los últimos años, algunos han ocupado ese lugar en la Administración kirchnerista. Cristina Fernández confesó, pocas semanas atrás, que sólo confiaba en sus hijos; lo cual caracteriza también a un estilo de ejercer el poder. Pese a estas declaraciones, ciertos funcionarios son de extrema confianza de la mandataria.
Es sabido que, en cuestiones políticas, el poder no se encuentra ligado a la ocupación de cargos formales; por el contrario, suele tratarse de aspectos relativos la influencia y a las posibilidades de ejercerla. Se asiste, pues, a sectores que conocen el poder por fuera del circuito de ministros o secretarios, vinculados por cercanías políticas o personales.
En el armado kirchnerista, responde a esta caracterización el funcionario Carlos Zannini (el ‘Chino‘), Secretario Legal y Técnico, y hombre de mayor peso político dentro del gobierno después de la propia CFK. Pero este poder no reposa en su investidura legal ni en el presupuesto bajo su órbita: se sustenta en su capacidad de influencia sobre la Presidente, basado ello en la confianza mutua y en lo extenso del camino recorrido.
El ‘Chino‘ ha sido apodado de esta manera no en virtud de una característica fenotípica, sino porque es conocida su admiración por las políticas de Mao Tse-Tung en la República Popular China, en tiempos de su juventud. Zannini acompañó a la familia Kirchner desde Santa Cruz, primero a Néstor, desde que era Intendente de Río Gallegos como gobernador y finalmente como jefe de Estado, y hoy a Cristina, ampliando los límites formales de su alcance más allá de su función y detentando un poder real que incluye la posibilidad de decidir candidatos y el armado de listas oficiales. Zannini creció y acumuló poder a la sombra de los Kirchner, sobre la base de un bajísimo perfil y un celoso cuidado del mismo.
El poder real contrasta, en este caso, con el formal. Carlos Zannini viene a representar el rol de arquitecto jurídico del gobierno que impulsó y tuvo vital influencia en las principales políticas del oficialismo: AFJPs, reforma jurídica, reforma política, Ley de Medios y hastaFútbol Para Todos. El éxito relativo de estos actos de gobierno dotaron de mayor margen de maniobra a Zannini, quien aparece ahora como el “poder en las sombras”; factor que ganara terreno en días recientes, cuando parte del gabinete reconoció el poder del Secretario Legal y Técnico en detrimento del Vice como guardián de la investidura presidencial.
Con todo, Zannini no ahonda en expectativas personales y su relación con los medios de prensa es casi nula: rehúye de ellos constantemente. Podría pasar desapercibido en ocasión de actos oficiales, ya que su imagen no es mayormente conocida, conforme lo demostrara un estudio de opinión encargado por él mismo. A fin de cuentas, su poder cobra forma en cada decreto presidencial, donde Zannini exhibe infinita participación, siendo, a la vez, encargado de encauzar legalmente los actos de gobierno. Algunos hombres que iniciaran su carrera dirigencial en Santa Cruz reconocen su inteligencia y su capacidad, y se atreven a decir que fue él la cabeza central que ayudó a forjar el poder de la familia Kirchner.
Zannini es el hombre fuerte del gobierno, núcleo central del poder kirchnerista, y fiel defensor de la mandataria. Su influencia no se limita al organigrama, sino que se corporiza en una evidente capacidad para definir e impulsar actos de gobierno, tomar decisiones y obrar sobre el resguardo y protección de los secretos de la Administración. Es la puerta de entrada a Cristina Fernández, pero también su espada más filosa a la hora de defender sus intereses.
El poder en las sombras se convierte, de esta manera, en el resguardo más seguro de los líderes, pero también representa un escollo ante las ambiciones de posibles sucesores. Carlos Zannini disfruta del bajo perfil que supo construir, y del manejo de una cuota importante del poder que él mismo ayudó a construir y de la que es parte fundacional.