Bienvenidos a la agenda de la “Transición gubernamental”

Aporte basado en el paper realizado con Silvio Castro y publicado en el Congreso SAAP del 2015. Texto completo del trabajo en: Transición Gubernamental (CAMPOS RIOS - CASTRO) SAAP 2015

El inédito hecho político de la reunión de 40 minutos entre el Presidente electo (Macri), y la Presidenta en ejercicio (Fernández de Kirchner), plantea interrogarse acerca de la falencia que tenemos como sociedad, que después de 32 años no ha sabido darse un conjunto de reglas, ni tampoco una cultura política entendiendo al “Estado” como la cosa pública. La “transición gubernamental” planteada en 10 días hábiles y sin acuerdo de las partes, dejan librada a la sociedad argentina a una fragilidad y a una improvisación que ningún país serio puede permitirse.

Una de las principales características del sistema democrático es la alternancia en el poder. Pero nada de esto parece estar en agenda de la democracia. Son pocos los países con una cultura política que obligue a los mandatarios (quien deja y quien asuma el cargo) a reunirse durante el período anterior a la toma de posesión, para acordar los lineamiento de la transición. Chile y Uruguay, han tenido gestos aislados en este sentido. La reunión en la casa de la mandataria electa Michelle Bachellet de la Concertación, por parte del presidente Sebastián Piñera de la Alianza, podría ser un ejemplo de un esbozo de esto.

Cada nueva administración que entra debe lidiar con un proceso de traspaso gubernamental que obliga a los nuevos funcionarios electos a comenzar un proceso de trabajo con quienes se van. Cuando esta situación se da dentro de un mismo partido o coalición, el proceso tiende a ser más sencillo. Pero cuando el proceso es entre dos partidos distintos la situación puede tornarse mucho más compleja.

La fortaleza institucional de la democracia, es donde se pone el acento para pensar este proceso de traspaso de gobierno. Lo cierto es que actualmente, existen varios países que comenzaron a desarrollar herramientas legales e institucionales que permitan pensar en proceso de transición gubernamental 3 ordenado, o al menos acordado, y que evite los trastornos derivados de cada nuevo cambio de gobierno.

Por otro lado, es importante desde la Ciencia Política (y la política), comenzar a reflexionar sobre la importancia de contar con proyectos destinados a fortalecer los procesos de transición gubernamental. Contar con herramientas legales e institucionales destinadas a la transición de gobierno, es vital para lograr que este proceso se dé en forma ordenada, y sobre todo planificada, evitando que el mismo esté dominado por la impericia y la improvisación.

Argentina, no cuenta con herramientas en esta materia y la mayoría de las transiciones gubernamentales se han desarrollado sin marco normativo ni protocolo alguno. Esta carencia de herramientas legales que ordenen el mismo, y la falta de una cultura política que lleve al diálogo entre líderes opositores, complican aún más el escenario. Uno de los principales puntos para pensar la transición gubernamental, es reflexionar sobre la importancia de la información y la circulación de la misma dentro del ámbito gubernamental. Cada nuevo gobierno que asume el poder, basa sus primeras políticas y medidas en base a la información que el gobierno saliente presenta durante el proceso de transición. Por tanto, es importante comenzar a trabajar una agenda que permita construir herramientas que permitan dotar al proceso de transición del ordenamiento y la formalización que amerita una estructura amplia y compleja como es el Estado.

Un proceso de transición gubernamental ordenado y legalizado vía herramientas constitucionales, es una condición importante para que quien deja el gobierno pueda informar sobre lo actuado y rendir cuentas a la sociedad, pero también al nuevo gobierno, quien podrá decidir sobre la continuidad de las políticas públicas, o bien su reemplazo por otras. Por último, permitirá consolidar los procesos democráticos, asegurar la transparencia institucional, y sobre todo, evitar la pérdida de tiempo, en pos de la eficacia y la eficiencia en la implementación de políticas públicas.