Antonio Cafiero, in memoriam

Se nos fue Antonio Cafiero, un pedazo de la historia Argentina, el hombre que sabía tocar todos los botones de la política, un “militante sin tiempo”, Las categorías peronista o radical, ya no sirven para definir antítesis políticas, sino para diferenciar a partidarios de los dos partidos más tradicionales del país. En buena medida, la frase de Ricardo Balbín en el funeral de Perón, sirve para ilustrar eso. Pero también el reconocimiento a Alfonsín, una vez fallecido que le hizo Antonio Cafiero, al reconocerlo como un maestro político luego de Perón. Esto muestra en buena medida, lo que era Antonio Cafiero. Un político de ley. Un profesional de la política, No sólo por sus conocimientos, sino por su trayectoria, y sobre todo, por ser un protagonista directo de los hechos políticos más importantes de los últimos 70 años.

Antonio Cafiero, fue siempre peronista y fue de los pocos peronistas que detentan un record no menor: ocupó lugares de privilegio en todos los gobiernos peronistas. En 1952 ocupó el Ministerio de Relaciones Exteriores, previamente ya se había desempeñado en distintas áreas de ese ministerio. Durante los años que duró la proscripción, ocupó diferentes cargos partidarios, como cuando asumió como Secretario Político del Consejo Supervisor, y Coordinador del Movimiento Nacional Justicialista en 1962. Esto lo llevó a visitar a Perón en Puerta de Hierro. Ya con el regreso del peronismo al poder, comenzó una carrera que concluyó en 2005, cuando terminó su mandato como Senador Nacional, por la provincia de Buenos Aires.

Entre 1973 y 1976, Cafiero pasó de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, el Ministerio de Economía, interventor de Mendoza y hasta embajador en la Santa Sede, cargo que no llegó a ocupar, ya que vino el Golpe de Estado. En 1983, volvió a la carrera política. Aquí creo el movimiento interno del PJ “Renovación Peronista”, que lo llevaría a ser Diputado en 1985 y Gobernador de Buenos Aires 1987 y precandidato a presidente en 1988, cuando fue derrotado por el caudillo riojano que luego sería Presidente. En esta etapa es donde se destaca el hecho más importante que ilustra su trayectoria política: En 1987, acompañó a Alfonsín en el balcón de la Rosada, cuando este salió a hablarle a la multitud que estaba en la Plaza, esperando respuesta sobre el levantamiento carapintada. Este gesto, mostró a los líderes de los dos partidos más importantes, unidos. Cafiero, lejos de la mezquindad, mostró su capacidad política y el triunfo de la democracia y la política por sobre los intereses partidarios. Las diferencias políticas, dieron lugar a una imagen histórica, mostrando que no se trataba de enemigos políticos, sino de adversarios circunstanciales.

Con acierto y errores, Cafiero es, fue y será un dirigente político, sin importar la ideología y la filiación partidaria. Supo ser protagonista de todos los momentos históricos el país y para cada hecho importante, Cafiero tiene una anécdota en primera persona. Pasó por todos los cargos en el Estado, desde cargos menores dentro del Ejecutivo, hasta Embajador, Ministro, Gobernador, Diputado y Senador. El hombre que quiso renovar el peronismo, que le ganó al gobierno radical en la década del ´80 y que acompañó a un gobierno opositor, cuando la amenaza venía de los cuarteles. Muchos aprendieron de él el oficio de ser político, y él supo enseñarnos a todos la importancia de la política, pero sobre todo, el respeto al adversario. Vaya a él un reconocimiento, al único peronista que ocupó cargos con Perón, en sus tres gobiernos, con Isabel, con Menem, con Duhalde, con Kirchner y como si fuese poco, con Camaño en su corto interregno.

Cafiero merece ser recordado no sólo por su militancia y sus aportes a la política, sino también por trascender las épocas y los procesos políticos de un partido.  Cafiero es la historia política de la Argentina reciente.