2015: Cinco claves de una elección atípica

Publicada en TreceDoce.

Las elecciones nacionales de este año tendrán varias particularidades que rompen con la tradición de elecciones presidenciales argentinas. Por caso, 2007 fue la primera vez en la historia, que una elección era disputada por dos mujeres, y una de ellas, era la esposa del presidente en ejercicio, o en 2003, cuando se dio el hecho de que participaran, y tuvieran chances, una multiplicidad de frentes y partidos (3 de origen peronista y 3 de origen radical), o en 1995, cuando se intentó romper el histórico bipartidismo con la irrupción del FREPASO. Este año tendrá sus particularidades. Cinco puntos centrales son importantes para entender la elección de Octubre, que a todas luces será una elección atípica.

1) Sucesión y traspaso en el peronismo. La única vez que un presidente electo entregó a otro la banda presidencial dentro del peronismo fue cuando Néstor le “entregó” el poder a su esposa. No era un cambio, era una continuidad. Antes Duhalde le había entregó a Néstor la banda presidencial, cuando Néstor era su delfín, y aquel no era presidente electo por el voto popular, sino por una asamblea legislativa. Duhalde gobernó 18 meses de un período de transición.  Esta vez, sea Scioli o Massa, CFK puede entregar el poder, en este caso real, a otro peronista que no sea de su línea interna, ni a su candidato, ni a su esposo. Por primera vez, un peronista podría entregarle a otro el poder, y éste se va a su casa luego de ocho años de mandato.  Este rasgo es atípico. Así como Alvear, convivió con un Yrigoyen fuerte, Scioli o Massa deberán convivir con una CFK fuerte, que deja el gobierno con altos índices de aprobación y que podrá aún disponer de una fuerte cuota de poder en el Congreso y en el PJ. Este rasgo, no menor en materia de institucionalidad, y sabiendo del peso territorial del PJ, condicionará el proceso y es un punto importante en materia de poder político. El PJ puede ser ahora gobierno y también oposición.

2) Entrega del poder a un no peronista. Desde 1916 aquí, una sola vez el PJ entregó el poder a un NO peronista y sucedió en 1999. Luego siempre el traspaso fue inverso. Esta vez, si gana Macri, quien figura segundo en todas las encuestas, el PJ deberá entregar el poder a un no peronista y resguardarse en la oposición. Será momento de ver si realmente el PJ “gobierna o no deja gobernar”, o si hemos aprendido de institucionalidad luego de 2001, y el PJ asume su rol institucional, respetando la voluntad popular. Macri podrá ser por tanto, el segundo hombre en la historia, que sin ser peronista o militar, recibe el poder de las manos de un peronista, aún más, será el segundo en hacerlo por un triunfo democrático. Más aún, será la primera vez que el poder, no se pasa entre radicales y peronistas o a la inversa, sino que un independiente, proveniente de un tercer partido, accede al cargo de Presidente de la Nación.

3) Falta de candidato radical en la fórmula presidencial. Desde 1916 a hoy, y siempre que se lo habilitó, la UCR presentó fórmula presidencial. En 1999 compartió la lista con el FREPASO, y de haber triunfado Fernández Meijide en las internas del año anterior, la UCR hubiese ido con un candidato extrapartidario. Eso ocurrió en 2007, cuando Roberto Lavagna encabezó la lista radical, seguido por Gerardo Morales como candidato a vice, y quien en ese entonces, era el presidente del partido. Este año la UCR llevará una lista que no integra. La UCR participó de la elección, con la candidatura de Ernesto Sanz en las PASO por el espacio Cambiemos, elección que consagró a Mauricio Macri y Gabriela Michetti, ambos del PRO. Cabe aclarar que las PASO forman parte de la elección, de hecho son un paso obligatorio y necesario. Por tanto la UCR participó de la elección, y en la práctica conforma un espacio con candidatos a legisladores y gobernadores. Pero por primera vez, la fórmula no tendrá un integrante radical, porque el partido y las PASO consagraron esas candidaturas.

4) Podría haber segunda vuelta efectiva. Desde 1994 cuando se instauró el extraño sistema de ballotage, nunca se efectivizó la segunda vuelta. El sistema de ballotage “a la criolla”, obliga a que quién gane la elección supere el 45% o logre 40% con diferencia de 10 puntos sobre el segundo para sortear una segunda vuelta. Esto sucedió solo una vez, y fue en 2003, cuando Menem y Kirchner quedaron a menos de  tres puntos de diferencia. Menem, quien había ganado en primera vuelta, renunció al ballotage por “no estar dadas las condiciones”, y Kirchner fue proclamado presidente sin más trámite. Este año, y según marcan las encuestas, las chances de ballotage son efectivas. De respetarse los resultados de las PASO, y no haber grandes cambios, Scioli podría no superar el 45%, y difícilmente puede superar el 40% con diferencia de 10 sobre el segundo. De suceder esto, Macri y Scioli podrán disputar la segunda vuelta, y más allá de las chances de cada uno, ninguno desistirá de participar. Nuestro país vivirá así, y por primera vez, una segunda vuelta electoral. Algo natural en muchos países, incluso en la Ciudad de Buenos Aires donde en las últimas cuatro elecciones fue necesaria una segunda ronda para elegir Jefe de Gobierno. Lejos de ser un problema, esto podrá dotar de mayor legitimidad al presidente, y sobre todo, lograr fortalecer el sistema electoral y de partidos de nuestro país. Será, en caso de suceder, un debut educativo para nuestro sistema político.

5) La maldición de Carlos Tejedor, la fórmula Capital-Capital del ´99, o de la Intendencia a la Rosada. La maldición de Carlos Tejedor marca, que ningún gobernador bonaerense llega a presidente por el voto popular. Cafiero no pudo con Menem y se frustraron así sus chances, Duhalde no pudo con De La Rúa y llegó a presidente por asamblea legislativa luego de la debacle de 2001. Ruckauf se fue antes de tiempo, Solá ni siquiera lo intentó. Scioli, quien lidera los sondeos, será el primer gobernador de Buenos Aires de la historia argentina que asuma el cargo. Alfonsín, Perón, Cámpora, Illia, Frondizi, Alvear o Yrigoyen, no ocuparon ese cargo. El único gobernador de la lista fue Illia, en Córdoba y no llegó a asumir. ¿Podrá Scioli romper la maldición?

En 1999, De La Rúa fue acompañado por Chacho Álvarez del FREPASO. La otra opción era Graciela Fernández Meijide, ambos porteños. De La Rúa, oriundo de Córdoba, hizo toda su carrera política en la Capital. La fórmula era íntegramente porteña. Sin representación del interior. Esto no fue un problema, ya que el interior se apropió del armado, y quiso probar con un presidente porteño luego de varios años de un presidente riojano. Algo semejante sucedería si ganase Macri. Desestimando la oferta de una fórmula conjunta con la UCR, donde sus principales figuras son del interior, Macri eligió a Michetti, otra porteña. De ganar, el país tendrá presidente y vice de la Capital. De triunfar Scioli, será una suerte de revancha del ‘99, donde una fórmula federal (Duhalde-Ortega) cayó ante la fórmula porteña.

Massa representa un hecho significativo. De ganar será la primera vez que un Intendente llega a presidente sin paso previo, más que dos años de diputado. A juzgar por los cargos para los que fueron electos, Alfonsín fue diputado varios años, Menem gobernador electo tres veces en La Rioja, De La Rua senador y el primer Jefe de Gobierno porteño, cargo con estatus de Gobernador por las áreas en la que tiene incumbencia, Duhalde y Kirchner, Intendente y Gobernador en diferentes ciudades y provincias, Scioli vice-presidente y gobernador, y Macri, Jefe de Gobierno, quién más años ocupó el cargo desde 1996 a hoy. Massa fue solo electo Intendente de Tigre y para Diputados, hace apenas dos años. De ser elegido presidente, será la primera vez que un Intendente, sin gestión de gobierno sobre áreas claves como salud, educación, seguridad y defensa, llega al cargo. Romperá con el mito de que para ser presidente es importante la gestión provincial y confirmará la idea de que los jefes comunales del conurbano, son mini-gobernadores. Un cambio importante, sobre todo para las aspiraciones de varios barones del conurbano. Por todo ello, y por mucho más, 2015 podría ser una elección atípica.